…Las madres Jesuitinas…
Cuando llega esta época del año, siempre me acuerdo de las fiestas del colegio. Como saben, yo fui a un colegio de monjas, las jesuitinas. De las monjas, haciendo alguna que otra excepción, no guardo un buen recuerdo, de hecho creo que podría decir que los buenos recuerdos que tengo de aquélla época, que son bastantes, los tengo a pesar de ellas, pero lo cierto es que organizábamos muchísimos saraos: el ayuno voluntario (que de voluntario nada de nada), las convivencias, los bailes organizados… pero sin duda lo más grande eran las fiestas del colegio. Ignoro si las siguen celebrando, pero cuando yo era pequeño siempre eran por esta época.
Tal día como hoy por la tarde te daban el pañuelo de las fiestas que era del color que habían elegido los de 3º de BUP y en el que te firmaban todos tus amiguitos, la niña que te gustaba, a la que le gustabas tú y tal y te mandaban al salón de actos al pregón, que también lo hacían los de 3º BUP y consistía básicamente en hacer imitaciones de los profesores. Después te soltaban en la plazuela (de la que ya os hablé el otro día) y ahí te pasabas la tarde, que ponían tenderetes y música y tal.
Al día siguiente había concursos en el patio: el baile de la manzana, la carrera de tres piernas, el de comer madalenas sin añusgarte o la momia, que era al que me apuntaba siempre… vale, reconozco que al de las madalenas también me apuntaba… y a la tarde, los play-back´s a los que también me apuntaba y que siempre me han fascinado.
Cuando estabas en 8º EGB te dejaban la sala que llamaban “usos múltiples” para que organizaras una especie de fiesta a la que llamábamos “la movida” y que no tenía nada que ver con el baile de la rosa, pero que estaba fenomenal porque se hacían concursos de tartas y toda la pesca. Además podías ir a color, o lo que es lo mismo, sin uniforme. Nunca entenderé por qué a ir sin uniforme lo llamábamos así, la verdad… También había una misa que era como la despedida de las de 3º de BUP en la que cantaban la de “quiero madre en tus braaaaazos queriiiiidosss” y todas lloraban porque les daba mucha pena irse del colegio.
Lo mejor sin duda era el colofón final: la falla. Los mayores hacían una especie de falla que era una figura alusiva a cosas del colegio y el sábado por la noche la quemaban en la plazuela. Era muy divertido, te dejaban quedarte hasta super tarde y saltabas el fuego y te echabas unos bailes y de todo. Esto sé seguro que ya no lo hacen, y la verdad es que me dio mucha pena que lo quitaran, pero visto desde la perspectiva de los años era lógico, que la plazuela estaba llena de árboles y allí no había ni bomberos ni nada.
Se preguntarán el motivo de esta revisión del pasado, y deben saber que existe una respuesta, una razón, pero van a tener que esperar hasta mañana para saberlo…. qué me gusta a mi un clifhanger o como se escriba…
Tengan un buen miércoles.